5 consejos de alimentación para el verano

El verano te cambia el cuerpo. El sofocante calor, el ritmo de vida veraniego, sin colegios, de vacaciones, hace que uno cambie los hábitos, entre ellos, los alimentarios.

Eso está bien… siempre que los hábitos sean los correctos. Y para que no te equivoques, te dejamos aquí estos consejos que deberías empezar a seguir cada año en cuanto pienses en sacar el ventilador del trastero.

Consejo 1: No cambies la base y tu paladar hará el resto

Vaya por delante que, en tu libertad, si te apetece levantarte a las tres de la tarde y desayunar a las cuatro, pues adelante. En realidad, muchos padres querrían poder hacer eso sin que los niños o el dolor de espalda les sacaran de la cama a las nueve de la mañana como muy tarde.

Pero, si te interesa medianamente tu salud y tu estado físico, lo cierto es que deberías dejar esas animaladas para los más jóvenes, y mantener la misma base alimentaria que llevas todo el año. Desayuno, comida y cena como mínimo. Y si le añades un tentempié a media mañana y una pequeña merienda, pues fantástico, aunque este consejo no es para el verano, sino para todo el año.

Mantén la normalidad, y tu propio organismo hará el resto. ¿Acaso no comes más fruta en verano? Ni siquiera es algo planeado: cuando aprieta el calor no puedes evitar llevarte a casa esas medias sandías tan rojas y refrescantes.

Lo mismo ocurre con el pescado, que a la plancha apetece tanto para cenar en verano incluso en personas que no suelen comer pescado.

¿Verdad que no se te ocurriría jalarte un cocido madrileño o una sopa en pleno agosto? ¡Te prenderías fuego a ti mismo/a antes de llegar al postre!

Tu cuerpo es sabio. Hazle caso.

Consejo 2: Ponle freno a los caprichos

Una de las mejores cosas del verano son los helados. Que puedes comerlos todo el año, pero nunca saben como cuando aprieta el calor.

Pero te basta con uno o dos. No es necesario pedirse una copa con bola triple (y sombrillita) después de cada comida, ni hincarse dos Magnums del tirón.

Y esto se aplica a cualquier delirio de verano que escondas, que todos tenemos el nuestro 😉

Consejo 3: Que no falte la bebida

¡Pero no la alcohólica! En serio, no es por ser puritanos, pero el verano es el peor momento del año para meter alcohol en la sangre, y cuanta más graduación peor. Si el whisky y el vodka se inventaron en países fríos es por algo.

Básicamente necesitas ingerir agua, y líquidos que aporten algo a tu organismo, y el alcohol no es uno de esos líquidos. Es tan ajeno al cuerpo como la gasolina, solo que el alcohol lo toleramos.

El verano también es el peor momento para salir de casa sin la botella de agua. ¿Que vas a estar fuera mucho rato y se pondrá caliente e imbebible? Pues asegúrate de llevar calderilla para una botella de agua en cualquier chiringuito o local abierto. No es broma: puedes tener treinta años, estar perfectamente saludable, y quedarte KO un buen rato por un golpe de calor.

las mejores recetas para el veranoPor lo demás, de nuevo tu paladar te guiará. En verano es el momento de disfrutar de bebidas a cualquier hora del día:

  • Zumos naturales: Se encuentran fácilmente hoy día, sin más azúcar que el de la fruta recién exprimida. Pero esa fructosa natural te va a sentar de maravilla.

  • Horchata: O la odias o la amas, pero si la amas, no hay cosa más refrescante y dulce que tomar una tarde de verano que una horchata al aire libre.

  • Granizados: ¿Existe algo que refresque más que beber hielo picado con tu sabor preferido?

  • Cerveza: “Pero si acabas de decir que nada de alcohol”, dirás. Correcto. Pero en su mayor parte es agua, su graduación suele ser poca (piensa que en la Edad Media se la daban a los niños porque era más salubre que el agua de sus pozos). Y existen decenas de cervezas sin alcohol deliciosas, aptas para que una embarazada se beba media jarra ella sola si se lo pide el cuerpo.

  • Bebidas isotónicas: Si eres deportista, o sencillamente te gustan estas bebidas, te serán muy útiles para reemplazar no sólo el agua, sino también las sales minerales que vas consumiendo y eliminando durante el caluroso día.

Consejo 4: Ojo a la conservación de los alimentos

A veces uno es descuidado, y se deja unos huevos demasiado tiempo fuera de la nevera. A veces os coméis la sandía el día que la compráis, pero no encontráis el momento de empezar el melón y se os echa a perder.

Las neveras no son estancas, y abrirlas repetidas veces hace que la temperatura interior baje más de lo que crees.

Por lo demás, cualquier cosa fuera de la nevera debe consumirse cuanto más pronto mejor, y siempre tomando las precauciones necesarias. No es cuestión de ponerse paranoico, pero nadie quiere pasar el mes de agosto con salmonela en el hospital.

Sed especialmente cuidadosos con la cadena del frío, y también con las salsas.

Consejo 5: ¡Carotenízate!

Si te gusta estar morena/o, incorpora a tu dieta cualquier fruta o verdura de colores rojos, naranjas o verdes. Como:

  • Zanahorias

  • Tomates

  • Sandías

  • Lechuga

  • Espinacas

  • Pimientos

  • Albaricoques

Los carotenos y demás nutrientes de estos vegetales te ayudan a sintetizar vitaminas, entre ellas la A, que protege la piel y la vista en la época del año que más agresiones reciben.

El resultado es una vista mejor protegida, y una piel mucho más preparada para el Sol, que cogerá un bonito bronceado.

Y para despedirnos, unas recetitas para darte ideas

En el siguiente enlace encontrarás recetas de verano donde se usan todos los ingredientes que hemos comentado más arriba. Gazpachos, salmorejos, pinchitos… ¡Seguro que encuentras alguna que te haga la boca agua!

En mi caso, el plato que más triunfa en verano es éste:

¡Coméntanos cuál es el tuyo!

Lucía
¡Dí la tuya! ;)

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